El otoño es una estación ideal para la cocina, temperaturas más suaves y la naturaleza nos obsequia con muchos alimentos.
El mercado se engalana con productos muy preciados: champignones, animales de caza, pescados en su mejor época como la dorada…
También es el momento ideal para hacer conservas para el duro invierno. Tradicionalmente nuestras abuelas harán ricas mermeladas caseras, conservas de tomate, de pescado, etc.cosas que con el pasar de los años hemos perdido y nunca es tarde recuperar.
Podemos hacer acopio de los últimos tomates, pimientos y porotitos verdes. Es momento de hacer conservas y congelar los excedentes, para aprovisionarnos para todo el año. Entramos de lleno en el reino de las coles, berzas, repollos, coles de Bruselas. Comienzan a brotar las primeras espinacas, berros y apio, pronto tendremos escarolas. Caquis, membrillos, castañas, granadas y pronto los primeros cítricos que nos ayudarán a no resfriarnos en invierno. Mientras tanto podemos degustar las últimas peras.
Como verán ….hay cambios en la despensa y , por lo tanto, en la cocina, esto no debe significar que abandonemos los buenos hábitos del verano, como la abundancia de ensaladas y pescados, si no que complementaremos nuestra dieta con platos más calóricos y elaborados, adaptándonos al ciclo natural de la Madre Tierra.
La invitación es a comer cosas ricas de otoño,pero siempre cuidando las mezclas que hacemos e intentando comer ensaladas,así mantendrán los kilos bajados para el verano,siendo más fácil llegar al verano siguiente.
BON A PETTIT!!!



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