Con un íntimo concierto, el trovador mexicano de 52 años enamoró al público que asistió a la primera de las cuatro presentaciones que realizará en el país.
A las nueve de la noche del jueves, la expectación al interior del Nescafé de las Artes marcaba presencia y es que fue cerca de las ocho y media cuando el público se acercó en masa a las independencias del teatro para hacer válido el ticket que les permitiría, por segundo año consecutivo, disfrutar del repertorio musical del cantautor mexicano. Galería Fotográfica Aquí.
Parejas, amigos, padres e hijos, todos esperaban por igual que el trovador apareciese en el escenario y comenzara a tocar los acordes de sus canciones favoritas. En el fondo, un escenario casi vacío que a veces cambiaba de tono amarillo, a rojo o violeta y sólo acompañado de una silla, esperó 17 minutos para que el artista comenzara un show que, tal como se había prometido, se paseó entre lo clásico y lo nuevo sin problema alguno.
Con su guitarra acústica, una chaqueta negro, jeans y un pañuelo rojo en su cuello que pedía a gritos ser identificado, Alejandro Filio conquistó a sus fieles seguidores desde el segundo en que comenzó a sonar “Es todo”, composición que dio inicio al concierto que durante más de dos horas recorrió la discografía sembrada por el artista en más de 30 años de carrera.
Bastó a que Filio invitara al público a “Si quieren escuchar una canción y no la canta Arjona, con mucho gusto”, para que éstos entre canción y canción gritaran el nombre de sus favoritas. Así, se inició una modalidad ya característica de sus presentaciones: la cercanía, interacción y el humor que mantiene con su público, y las infaltables referencias al cantante guatemalteco.
A “Es todo”, le siguió “El reino de los ciegos”, composición con una clara alusión a Ricardo Arjona, pero no fue hasta que tocó “Ojos verdes”, que los aplausos y coro colectivo retumbaron en el teatro de calle Manuel Montt. El setlist continuó y llegó el turno de “Comandante”, canción que el cantautor aprovechó de dedicar a los estudiantes chilenos, desatando la euforia de los asistentes.
Cuando el concierto llevaba una hora de duración, ocurrió uno de los momentos claves de la noche. Y es que durante la siguiente media hora fue el cantautor oriundo de San Antonio, Chinoy, quien se robó las luces del escenario. Ambos, mexicano y porteño compartieron la interpretación de “Para el final”. Al finalizar, Filio se mantuvo al margen y salió del escenario para dejar que el artista nacional tocara cuatro temas en solitario.
Cuando faltaba poco para la media noche, el anfitrión apareció para, nuevamente, deleitar a su público. Alejandro Filio no dejó con gusto a poco y continuó con su concierto por casi una hora más, demostrando así que si bien existen reyes de ciegos, hay otros que triunfan en el reino de los videntes.
Por Camila Castillo – Foto: TuMedio (Cristina Herrera)



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